Nueva Delhi ha activado una agresiva estrategia global para asegurar el suministro de las materias primas del futuro. El Gobierno de la India anunció un plan maestro que busca garantizar el acceso a minerales estratégicos como litio, cobre, cobalto y tierras raras, un movimiento que no solo busca alimentar su robusta industria tecnológica, sino también disputar directamente a China el control de las cadenas de valor mundiales.
Arancel cero: Una alfombra roja para los minerales chilenos
El pilar central de esta política es la eliminación total de impuestos a la importación para 25 minerales esenciales. Esta medida permitirá que insumos críticos —sin los cuales es imposible fabricar desde semiconductores hasta baterías para vehículos eléctricos— ingresen al mercado indio con arancel cero.
Para Chile, el mayor exportador de cobre del mundo y poseedor de las mayores reservas de litio, esta noticia llega en un momento clave. Según fuentes oficiales de Nueva Delhi, ambos países se encuentran en la fase final para suscribir un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA), una versión mucho más profunda y ambiciosa que el actual Acuerdo de Alcance Parcial vigente desde 2006.
El desembarco de las estatales indias
La ofensiva no es solo arancelaria, sino también de inversión directa. India ha presupuestado fondos específicos para la “adquisición de activos en el extranjero”. Esto marca el ingreso formal de empresas estatales como KABIL (Khanij Bidesh India Ltd.) en la puja por yacimientos en Sudamérica.
De hecho, India ya ha dado pasos concretos en la región: en 2024, KABIL firmó un acuerdo histórico para explorar y desarrollar bloques de litio en Catamarca, Argentina. El objetivo ahora es replicar y ampliar este modelo en Chile, ofreciendo a Santiago una alternativa de inversión frente al predominio de los capitales de Pekín. Incluso, en abril de 2025, se selló un acuerdo de cooperación entre la estatal chilena Codelco y la india Hindustan Copper Limited para el intercambio de conocimientos en minería crítica.
Chile: Diversificación frente a la incertidumbre global
El ministro de Comercio e Industria indio, Piyush Goyal, ha sido enfático: “Cerraremos pronto el TLC con Chile”. El interés es pragmático; India necesita el renio, molibdeno y cobalto chilenos para su agenda industrial “Make in India”.
Para Chile, este acuerdo representa una extraordinaria oportunidad estratégica para reducir la dependencia de sus dos socios tradicionales: China y Estados Unidos.
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Mercado colosal: India cuenta con casi 1.500 millones de habitantes (más que toda Latinoamérica combinada).
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Potencia en ascenso: El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que India se convertirá en la tercera economía del mundo entre 2028 y 2030, superando a Japón y Alemania.
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Crecimiento explosivo: Durante 2024, las exportaciones chilenas a India ya mostraron un dinamismo impresionante, con un crecimiento cercano al 72% en envíos minerales y agrícolas.
Más allá de la minería: Una ventana para el agro y los servicios
Aunque el litio es el protagonista, el nuevo marco comercial bajo el estándar CEPA abrirá puertas a otros sectores. Se espera que el acuerdo incluya facilidades para servicios digitales, protección de inversiones y, de forma crucial, una rebaja arancelaria para la canasta exportadora no minera.
Desde la carne de cerdo y frutas frescas hasta productos forestales y servicios tecnológicos, la oferta chilena tendrá acceso preferente a una clase media india en rápida expansión. “Diversificar no es solo vender a más países, es ampliar nuestra canasta y agregar valor”, señalan expertos del sector, subrayando que este pacto con India es, probablemente, el movimiento comercial más relevante para Chile en la presente década.
Datos clave del nuevo eje Chile-India:
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Población: 1.450 millones de potenciales consumidores.
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El objetivo: Pasar de un acuerdo parcial a un CEPA (Acuerdo de Asociación Económica Integral).
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Crecimiento: India proyecta un PIB de 7,3% para 2026, convirtiéndose en el “motor clave” de la economía global.
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Sectores beneficiados: Minería, alimentos (frutas, cerdos), celulosa, servicios digitales y energía solar.

