Lo que comenzó como una instalación de mando en el Ministerio de Seguridad se ha transformado, en menos de un mes, en un incendio institucional de proporciones sistémicas. La gestión de Trinidad Steinert no solo enfrenta hoy un cuestionamiento administrativo ante la Contraloría General de la República, sino que ha gatillado un quiebre de confianza con la Policía de Investigaciones (PDI) que amenaza con descarrilar la estrategia contra el crimen organizado en el país.
El “Pecado” de la Excelencia: El Factor Peña
El epicentro del conflicto es la salida forzada de la exsubdirectora de Inteligencia, Consuelo Peña. Con una trayectoria impecable y considerada una profesional de “primerísima línea”, Peña fue removida por una exigencia directa del Ministerio que, según fuentes internas, responde a una indisposición personal de la Ministra y no a criterios de rendimiento. Este truncamiento de una carrera de élite no solo indispone a la oficialidad, sino que deja un vacío técnico en el corazón de la inteligencia civil justo cuando la amenaza transnacional es más crítica.
La Lupa de Contraloría: ¿Vigilancia o Interferencia?
El frente jurídico se abrió gracias a un requerimiento del diputado Raúl Leiva (PS), quien ofició a la Contralora Dorothy Pérez para revisar la legalidad de un oficio reservado enviado por Steinert el 13 de marzo. A solo 48 horas de asumir, la Ministra solicitó información sensible —incluyendo datos personales y hojas de vida— de los funcionarios de la Brianco en Tarapacá, vinculados a la investigación activa del peligroso “Clan Chen”.
Este movimiento es visto como una potencial extralimitación de funciones. Si bien el Ministerio puede requerir datos, la ley prohíbe la injerencia en causas penales en curso. La duda es corrosiva: ¿Buscaba la Ministra fiscalizar o interferir en una unidad que conoció de cerca durante su pasado como fiscal en la zona?
“Estoy en otra”: La Indiferencia como Escudo
Al ser consultada por el caos institucional y el malestar en la PDI, la respuesta de Steinert fue tan breve como incendiaria: “Yo ya estoy en otra, lo que quiero es trabajar por el país”. Esta declaración ha sido recibida en los cuarteles de la policía civil como un gesto de desdén hacia una institución que se siente vulnerada.
Mientras Steinert intenta “dar vuelta la página”, el Director General de la PDI, Eduardo Cerna, se encuentra atrapado en un callejón de versiones contradictorias. Mientras el Ministerio asegura que la salida de Peña fue una “decisión institucional”, el mando policial sabe que la orden vino de arriba.
La Hipótesis del Sacrificio
En las esferas de poder circula hoy una tesis inquietante: Qué ocurriría si el Gobierno optara por intervenir instalando un cortafuegos político. Ante el avance de la investigación en Contraloría y el ruido ensordecedor en el Congreso, podría la Moneda evaluar la posibilidad de sacrificar al Director Eduardo Cerna?


