SUIZA – En una jornada decisiva para el futuro de los ecosistemas del planeta, Chile ha sido elegido para liderar el proceso de negociación más ambicioso en materia ambiental de las últimas décadas. El Comité Intergubernamental de Negociación (INC) designó hoy al embajador chileno Julio Cordano como el nuevo presidente del proceso que busca dar vida a un acuerdo global vinculante contra la contaminación por plásticos.
La elección, realizada en Suiza, contó con la presencia del subsecretario del Medio Ambiente, Maximiliano Proaño, y consolida la posición de Chile como un actor estratégico en la gobernanza ambiental internacional.
Un liderazgo con sello experto
El embajador Julio Cordano, quien asumirá este reto global, cuenta con una sólida trayectoria académica y diplomática. Licenciado en Historia por la Universidad de Chile y egresado de la Academia Diplomática “Andrés Bello”, posee además un Master of Public Management de la Universidad de Victoria (Nueva Zelanda). Su carrera se ha especializado en la gestión de crisis climática y océanos.
“Es un honor que el país presida las negociaciones del que será uno de los acuerdos más relevantes sobre contaminación en el mundo. Tenemos el reto de lograr consensos que sean realistas, pero ambiciosos”, destacó Cordano tras su nombramiento.
De lo local a lo global: La urgencia de actuar
El nombramiento ocurre en un momento crítico. Según datos de Naciones Unidas, el mundo produce 430 millones de toneladas de plástico al año. De no mediar acciones urgentes, se estima que esta contaminación se triplicará para el año 2060.
El subsecretario Maximiliano Proaño enfatizó que, si bien Chile ha avanzado con leyes locales (como la limitación de plásticos de un solo uso y la Ley REP para envases), el esfuerzo individual no basta:
Contaminación sin fronteras: El plástico afecta especialmente el medio marino chileno.
Multilateralismo: Se requiere un acuerdo “implementable, progresivo y con mecanismos de financiamiento suficientes”.
Claves del futuro acuerdo
El proceso iniciado en 2022 bajo mandato de la ONU busca que el nuevo instrumento internacional no solo gestione los residuos, sino que aborde todo el ciclo de vida del plástico:
Prevención y Reducción: Evitar la producción innecesaria de materiales de ciclo breve.
Economía Circular: Promover el diseño para la reutilización y el reciclaje efectivo.
Protección de Ecosistemas: Foco especial en la conservación de los océanos y medios vulnerables.
Colaboración: Un trabajo conjunto entre Estados, sector privado y sociedad civil.
Con este liderazgo, Chile se coloca a la cabeza de una carrera contra el tiempo para asegurar un desarrollo sostenible y evitar que el material que hoy es una herramienta cotidiana termine por asfixiar el entorno natural.


