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De la salida forzada del Mindep al Segundo Piso de La Moneda: el reciclaje relámpago de Kast a Natalia Ducó

A 24 días de dejar el Mindep por el escándalo del auto fiscal, la exlanzadora de bala se instala en el círculo de máxima confianza del gobierno.

Natalia Duco no alcanzó a acumular un mes fuera de La Moneda. Renunció al Ministerio del Deporte el 14 de agosto, envuelta en una polémica por el uso de un automóvil fiscal para un traslado que en un primer momento fue presentado como parte de su agenda de trabajo y que, tras la difusión de un video que desmentía esa versión, terminó en un flanco administrativo ante la Contraloría General de la República. La crisis le costó el cargo a ella y a su entonces subsecretario, Andrés Otero.

Menos de un mes después, la propia La Moneda confirmó su retorno al núcleo de Gobierno: Duco se integrará al Segundo Piso, el círculo de asesores directos del Presidente José Antonio Kast, bajo la conducción de Alejandro Irarrázaval. El movimiento se produce, además, en un curioso enroque: quien asumió como ministro del Deporte tras su salida, Francisco Riveros, era hasta entonces integrante de ese mismo Segundo Piso al que ahora llega Duco.

En el cambio de gabinete de agosto, Kast evitó dramatizar la salida de su entonces ministra: agradeció públicamente su entrega y su lealtad, describió la decisión de exonerarla como dolorosa y restó gravedad al episodio del auto fiscal calificándolo como “un error que cualquiera puede cometer”. Ese blindaje discursivo es, en los hechos, el que hoy se traduce en su reincorporación.

La pregunta que nadie contesta: ¿expertise en qué?

El nombramiento reabre una discusión que ya había surgido en enero, cuando Kast la designó ministra del Deporte: ¿cuál es, exactamente, la credencial que habilita a Natalia Duco para ocupar un puesto de asesoría presidencial en el corazón del Ejecutivo?

Duco es psicóloga de profesión y, sobre todo, una de las lanzadoras de bala más longevas del atletismo chileno: cuatro Juegos Olímpicos disputados (Beijing 2008, Londres 2012, Río 2016 y París 2024), un octavo lugar en Londres como mejor resultado, título mundial juvenil en 2008 y un récord nacional de 18,80 metros. Es, en el papel, una hoja de vida deportiva sólida. Lo que no figura en ese currículum es experiencia previa en gestión pública, administración del Estado, política de partidos o manejo de equipos de gobierno anterior a su llegada al Mindep hace apenas ocho meses.

A eso se suma un antecedente que la propia oposición deportiva no ha dejado de recordar: en 2018 dio positivo por GHRP-6, una hormona de crecimiento prohibida por la Agencia Mundial Antidopaje, y el Tribunal de Expertos en Dopaje la sancionó con tres años de suspensión —no cuatro, como circula en parte de la conversación pública—, castigo que la dejó fuera de los Panamericanos de Lima 2019 y de Tokio 2020, y que además le costó una medalla de oro de los Juegos Sudamericanos de Cochabamba. Duco alegó inocencia, anunció una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo y finalmente la retiró.

El comentarista deportivo Juan Cristóbal Guarello lo graficó sin rodeos: el dopaje, dijo, no es un desliz de un instante sino una industria, y el problema de Duco es haber formado parte de ella.

Referentes del propio atletismo, como el histórico Gert Weil, ya habían advertido en enero que ese antecedente “nos deja muy mal parados” a nivel internacional, y recordaron que la deportista jamás mostró arrepentimiento público ni reconoció haber cometido una falta. El aval político para su llegada al Mindep vino, en su momento, del senador y también exatleta Sebastián Keitel, quien la recomendó pese al antecedente.

Ninguno de esos elementos —ni el historial deportivo, ni la sanción, ni los escasos meses de gestión ministerial marcados por la polémica del auto fiscal— configura, por sí solo, un perfil técnico o político evidente para asesorar directamente al Presidente. Es esa ausencia de una explicación programática la que empuja a buscar la lógica real detrás del movimiento en otro terreno: el de los equilibrios internos del oficialismo.

El precedente Jouannet: un patrón, no un caso aislado

La clave para entender el fichaje de Duco no está en su hoja de vida, sino en un antecedente reciente dentro del propio Segundo Piso. Andrés Jouannet, quien dejó la Subsecretaría de Seguridad tras el llamado “reseteo” de esa cartera, fue incorporado semanas atrás al mismo equipo de asesores que lidera Alejandro Irarrázaval, para entregar asesoría directa al Presidente en materias de seguridad.

El paralelismo es evidente: en ambos casos, un personero que sale de un cargo en medio de un ajuste o una controversia no desaparece del radar del Gobierno, sino que es “reciclado” hacia el círculo asesor presidencial, un espacio de menor exposición pública pero de alta cercanía con el poder de decisión. El Segundo Piso, en la práctica, funciona como una zona de aterrizaje blando para figuras que Kast no está dispuesto a soltar del todo, aunque su salida del gabinete formal haya sido inevitable.

Una lectura consistente con los hechos conocidos, es que el fichaje responda a una lógica de lealtad personal y de control de daños políticos: Duco fue una de las caras visibles y mediáticas del primer gabinete, Kast la defendió públicamente incluso al momento de removerla, y su reincorporación —lejos de la primera línea ministerial, pero dentro del círculo de máxima confianza— le permite al Mandatario mantenerla cerca sin exponerla de nuevo a la responsabilidad administrativa que la hizo tropezar con la Contraloría.

Entre el prestigio deportivo, la sanción por dopaje nunca del todo saldada ante la opinión pública internacional, y una gestión ministerial que terminó en medio de una polémica administrativa, el regreso de Natalia Duco al segundo piso de La Moneda deja más preguntas abiertas que certezas sobre el criterio con que Kast arma su equipo de mayor confianza. Si el patrón inaugurado con Jouannet se consolida, el Segundo Piso podría convertirse en la ruta alternativa para blindar a figuras políticamente incómodas de exponerse, sin renunciar del todo a su cercanía con el poder.

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