El peligro del desinterés: el cambio climático cae al penúltimo lugar de las preocupaciones ante la ausencia de un plan estatal
Un 61% afirma no percibir una estrategia clara del Gobierno. La encuesta Ipsos-PUCV expone cómo la crisis ambiental pierde terreno público, pese a que 8 de cada 10 exige blindar el patrimonio natural.
Chile atraviesa un peligroso fenómeno de desconexión pública: mientras las manifestaciones del cambio climático son cada vez más destructivas en el territorio, la crisis ambiental ha colapsado dramáticamente en la escala de prioridades ciudadanas. Acosados por la delincuencia (64%) y la inflación (42%), los chilenos han desplazado la preocupación verde al penúltimo lugar del debate nacional (3%), revelando no un rechazo a la causa ecológica, sino una severa orfandad de conducción e integración estatal.
Así lo confirma la Encuesta Nacional de Medio Ambiente y Cambio Climático 2026 (Ipsos – PUCV). Sin embargo, el análisis profundo de las cifras desmonta cualquier tesis de apatía o negacionismo: un abrumador 87% de los consultados exige que el Estado mantenga como prioridad alta el cuidado del medio ambiente. La ciudadanía sufre los estragos del fenómeno —un 61% reconoce impactos directos en su vida cotidiana por incendios, sequías y contaminación—, pero percibe una absoluta falta de rumbo político: el 61% afirma que el Gobierno carece de un plan estratégico visible.
Del idealismo al pragmatismo económico
El repliegue del tema verde responde a que la política climática se ha comunicado como un concepto abstracto de largo plazo, inconexo con las angustias del fin de mes. Cuando la agenda ambiental se traduce en alivio financiero —como la masificación de energía solar para reducir las cuentas de electricidad (42%) o el impulso a las renovables para abaratar costos (85%)—, la ciudadanía responde con fuerza.
Del mismo modo, la sociedad chilena demuestra un juicio pragmático: un 55% demanda equilibrios entre la regulación ambiental y el fomento productivo, y un 82% respalda sin vacilaciones la protección estricta de humedales frente al avance urbano.
La caída del cambio climático al 3% en las prioridades es una voz de alerta para la clase política y las instituciones. El desinterés aparente no es más que el síntoma de un Estado que ha fallado en ofrecer un liderazgo claro e integrar la sustentabilidad dentro de las urgencias sociales y económicas básicas de los hogares.
