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PISA 2025: la generación que retrocede — Chile cae en matemáticas y lectura frente al mundo

El país sigue siendo el mejor posicionado de América Latina, pero la brecha con el mundo desarrollado no cede y el propio organismo internacional calificó el escenario global como «preocupante».

Los resultados de la nueva edición de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, por su sigla en inglés), correspondientes al ciclo 2025 y publicados este martes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), confirmaron un retroceso del sistema escolar chileno en dos de las tres áreas evaluadas. Los estudiantes de 15 años obtuvieron 403 puntos en Matemática, 436 en Lectura y 442 en Ciencias, cifras que se ubican por debajo de los promedios de la organización —463, 461 y 482 puntos, respectivamente— y que, en el caso de Lectura y Matemática, marcan una caída sostenida respecto de la medición anterior.

La evaluación, aplicada a más de 760 mil estudiantes de 91 países y economías —una muestra que representa a cerca de 33 millones de jóvenes en el mundo—, es el principal instrumento internacional para comparar el desempeño de los sistemas educativos. Para Chile, la fotografía de 2025 es la de un país que retrocede en las competencias fundamentales justo cuando la crisis de aprendizajes se ha instalado como uno de los diagnósticos más persistentes —y menos resueltos— de la última década en política pública.

EL PEOR RESULTADO HISTÓRICO EN MATEMÁTICAS

El dato más duro de la medición 2025 se concentra en Matemática. Chile obtuvo 403 puntos, nueve menos que los 412 registrados en 2022, y se trata del puntaje más bajo que el país ha alcanzado en esta área desde que participa en PISA. El registro anterior más bajo correspondía a 2006, cuando Chile obtuvo 411 puntos; la nueva cifra lo supera a la baja.

El 59% de los estudiantes chilenos no alcanza el nivel básico de competencia matemática, casi el doble que el 35% registrado en promedio por la OCDE.

La brecha se traduce en niveles de desempeño: solo el 41% de los estudiantes chilenos logró alcanzar al menos el nivel 2, el umbral que la OCDE define como competencia matemática básica —es decir, la capacidad mínima para interpretar y aplicar conocimientos matemáticos en situaciones cotidianas—. El 59% restante quedó por debajo de ese piso, casi el doble del 35% que promedia la organización. La diferencia de puntaje entre Chile y el promedio OCDE llega a 60 unidades, la más amplia de las tres áreas evaluadas.

LECTURA: LA CAÍDA MÁS PRONUNCIADA EN UNA DÉCADA

En Lectura, Chile obtuvo 436 puntos, 12 menos que los 448 de 2022, la mayor baja registrada entre las tres competencias evaluadas. El resultado deja al país 25 puntos por debajo del promedio OCDE (461) y confirma una tendencia declinante que se arrastra desde hace una década: de 459 puntos en 2015, el país pasó a 452 en 2018, a 448 en 2022 y ahora a 436 en 2025. La propia OCDE calificó el resultado de 2025 como significativamente inferior a los obtenidos en 2015 y 2018.

Solo el 62% de los estudiantes chilenos alcanzó al menos el nivel básico de comprensión lectora, frente al 69% que promedia la OCDE. La brecha, aunque menor que en Matemática, se produce en un contexto de baja generalizada: la propia organización reconoció que su promedio mundial en Lectura cayó 28 puntos durante la última década, y 22 en Matemática, un retroceso que equivale, según sus propios cálculos, a cerca de un año y medio de aprendizaje perdido a escala global.

CIENCIAS, LA ÚNICA ÁREA SIN VARIACIÓN ESTADÍSTICA

Ciencias fue la única disciplina donde Chile no mostró un retroceso significativo: el país obtuvo 442 puntos, apenas uno menos que los 444 de 2022, una diferencia que la OCDE no considera estadísticamente relevante. El 63% de los estudiantes chilenos alcanzó al menos el nivel básico en esta área, contra el 74% del promedio OCDE, una brecha de 40 puntos en el puntaje promedio (442 frente a 482).

CHILE, PRIMERO EN AMÉRICA LATINA PERO LEJOS DEL MUNDO DESARROLLADO

Pese al retroceso, Chile se mantiene como uno de los sistemas educativos con mejor desempeño de América Latina, y específicamente como el segundo mejor posicionado en Ciencias en la región, solo detrás de Uruguay (445 puntos frente a los 442 chilenos). En Matemática la relación se repite —Uruguay obtuvo 405 puntos frente a los 403 de Chile—, pero el país revierte la comparación en Lectura, donde superó a su par uruguayo por 13 puntos (436 frente a 423), y también en resolución computacional de problemas (466 frente a 462).

El liderazgo regional, sin embargo, convive con una distancia estructural respecto de los países de mejor desempeño mundial. La OCDE identificó a China, Singapur, Estonia y Japón, entre otros sistemas educativos asiáticos, como los de mejores resultados en esta edición, consolidando una tendencia que se repite ronda tras ronda desde hace más de una década.

DESIGUALDAD, PANTALLAS E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La medición también documentó la persistencia de la brecha socioeconómica dentro del sistema chileno. En Ciencias, los estudiantes del 25% más favorecido superaron por 76 puntos a quienes integran el 25% más desfavorecido, una diferencia levemente menor a la brecha promedio de la OCDE, de 85 puntos.

Dos hallazgos adicionales alimentan el debate sobre las causas del deterioro. El 48% de los estudiantes chilenos declaró que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante las clases de Ciencias, casi el doble del 28% que promedia la OCDE. En paralelo, el 51% de los estudiantes chilenos afirmó usar inteligencia artificial al menos semanalmente para aprender, una cifra superior al 46% promedio de la organización. Se trata, en ambos casos, de percepciones autorreportadas por los propios estudiantes: la OCDE fue explícita en que estos datos no permiten establecer una relación causal entre el uso de IA y la caída en los resultados.

Entre los factores que sí vincula con el deterioro generalizado —no solo en Chile, sino a nivel de la OCDE en su conjunto—, el organismo mencionó el creciente uso de pantallas, la pérdida de interés por la lectura entre los jóvenes y los cambios en la relación de los estudiantes con la escuela tras la pandemia, un fenómeno que calificó abiertamente como «preocupante».

LO QUE VIENE

Los resultados de PISA 2025 se conocen en un momento en que la calidad y equidad del sistema educativo chileno ya figuraban entre las prioridades declaradas de la agenda pública, con antecedentes previos —como los resultados del Simce 2025— que también habían encendido alertas en Matemática. La nueva evidencia internacional refuerza la magnitud del desafío: no se trata de un problema coyuntural, sino de una tendencia que, en Lectura, se sostiene desde 2015, y que en Matemática alcanzó en 2025 su punto más bajo en dos décadas de participación chilena en la prueba.

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