ActualidadChileNacionalTendencias

Presión versus asociación: el contraste que Beijing marca frente a la ofensiva de EE.UU. en Chile

Tras la adhesión de Chile al Escudo de las Américas impulsado por Trump, el embajador Niu Qingbao opone el discurso de “beneficio mutuo” a las presiones de Washington sobre inversiones, minerales críticos e infraestructura estratégica.

La incorporación de Chile al Escudo de las Américas, la plataforma de seguridad hemisférica impulsada por la administración de Donald Trump y suscrita por el Gobierno de José Antonio Kast, ha puesto sobre la mesa dos modelos de vinculación con las grandes potencias que compiten por influencia en la región. Por un lado, un esquema que Washington presenta como cooperación en seguridad, pero que en la práctica incorpora materias económicas sensibles —evaluación de inversión extranjera, minerales críticos e infraestructura estratégica— y que exige, de facto, un realineamiento político. Por otro, la oferta que Beijing insiste en presentar como no condicionada: comercio, inversión e infraestructura sin exigencias de lealtad ni amenazas de por medio.

El contraste quedó de manifiesto esta semana en Santiago, durante la recepción por el 77° aniversario de la fundación de la República Popular China en el Hotel Sheraton, un evento que reunió a cancilleres subrogantes, ministros, parlamentarios de todo el espectro político y al cuerpo diplomático acreditado en Chile —incluido el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, quien se retiró antes de que concluyera la ceremonia—.

EL GIRO DE CHILE HACIA EL ESCUDO ESTADOUNIDENSE

La adhesión al Escudo de las Américas fue promovida por el Ejecutivo como un paso de acercamiento a la política exterior de la Casa Blanca, en un año marcado por la gira de Kast por Nueva York y la firma de declaraciones conjuntas con Washington. El mecanismo, sin embargo, ha generado ruido político interno: sectores de oposición y de la propia coalición gobernante han cuestionado que el país haya suscrito un instrumento cuyo alcance excede lo estrictamente securitario y que, según trascendidos, dejó versiones encontradas entre la Cancillería y la diplomacia china sobre el verdadero contenido de los acuerdos.

EL CONTRAPUNTO DE BEIJING: “SIN INTIMIDACIÓN NI COERCIÓN”

En su discurso ante el cuerpo diplomático, el embajador chino en Chile, Niu Qingbao, evitó nombrar directamente a Estados Unidos, pero construyó una defensa explícita del modelo de relacionamiento que China dice practicar en la región: una política exterior independiente y pragmática, sin líneas ideológicas, que privilegia el terreno común por sobre la discrepancia. El diplomático fue enfático en marcar distancia de cualquier lógica de presión.

“Nunca hemos recurrido a la intimidación ni a la coerción (…) nunca le hemos exigido tomar partido ni alinearse con un determinado bando”, sostuvo el embajador chino, Niu Qingbao.

En una entrevista posterior, Qingbao fue consultado directamente sobre si el ingreso de Chile al Escudo de las Américas —que Washington concibe como un instrumento de alineamiento regional frente a China— podía convertirse en un problema para el vínculo bilateral. Su respuesta combinó el reconocimiento de la soberanía chilena para suscribir cualquier mecanismo internacional con una advertencia velada: la relación entre ambos países, dijo, no debería quedar supeditada a la influencia de terceros, y todo “depende” de que Santiago pondere el peso de su cooperación con Beijing a la hora de tomar decisiones.

LA PRESIÓN SOBRE EL CABLE SUBMARINO: EL PRIMER CASO CONCRETO

Más allá del terreno discursivo, el embajador ofreció el ejemplo más concreto de la disputa: el proyecto de cable submarino China-Chile Express, en carpeta desde hace al menos una década, que busca conectar directamente a Sudamérica con Asia y que Beijing describe como una iniciativa comercial y transparente, sin riesgos para la seguridad nacional ni la privacidad de los datos chilenos. Qingbao admitió sin rodeos que sobre esa iniciativa ha existido presión de terceros —una referencia directa, aunque no nombrada, a Washington— y llamó explícitamente a Chile a resistirla para avanzar con el proyecto, al que calificó de mutuamente beneficioso y clave para posicionar al país como nodo de conexión regional.

El episodio ilustra, en los hechos, la tensión que el discurso oficial busca describir en abstracto: un caso en que la presión de terceros —atribuible al lobby de Washington contra la infraestructura de telecomunicaciones china en la región— se ejerce directamente sobre una decisión soberana de Chile, mientras Beijing reclama para sí el rol de socio que no impone condiciones, aunque exige igualmente ser tomado en cuenta.

UN VÍNCULO ECONÓMICO QUE PESA EN LA BALANZA

El trasfondo de ambas posturas es el peso económico que China ha acumulado en Chile: por varios años consecutivos, el gigante asiático ha sido el principal socio comercial del país, su mayor fuente de superávit comercial y una de sus principales fuentes de inversión extranjera. Ese peso fue reconocido por el propio canciller subrogante, Patricio Torres, quien calificó a China como uno de los principales socios estratégicos de Chile y destacó los resultados alcanzados en la década transcurrida desde el establecimiento de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países.

El resultado es un tablero en el que Chile queda situado entre dos ofertas de relacionamiento con lógicas distintas: la de Washington, que combina cooperación en seguridad con condicionamientos económicos y políticos explícitos a través del Escudo de las Américas, y la de Beijing, que se presenta como una asociación de beneficio mutuo sin exigencias de alineamiento, pero que no oculta su expectativa de que Chile valore esa relación al momento de decidir sobre proyectos estratégicos como el cable submarino. Entre ambas narrativas, la definición de la política exterior chilena para los próximos años dependerá de qué tan sostenible resulte, en la práctica, mantener el equilibrio que el propio Gobierno dice perseguir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *