El fin de una era: Netanyahu gana las elecciones en Israel, pero fracasa en su intento de asegurar la mayoría parlamentaria
Las proyecciones a pie de urna confirman un bloque opositor superior en escaños que ya da por sepultado al actual gobierno, dejando la definición política en manos de la presidencia israelí.
Las elecciones generales en Israel han arrojado un escenario de profunda polarización y parálisis institucional, marcado por un dato político clave y definitivo: el primer ministro saliente, Benjamín Netanyahu, no logró la mayoría necesaria en la Knéset (Parlamento) para formar gobierno.
Pese a que el partido Likud y el propio Netanyahu se impusieron de forma individual —con una proyección de entre 23 y 25 escaños, sufriendo un retroceso respecto a las 32 bancas obtenidas en 2022—, el bloque de partidos ultranacionalistas y religiosos que lo respalda quedó estancado en torno a las 50 unidades. Para alcanzar la mayoría absoluta en el parlamento unicameral israelí se requieren al menos 61 escaños, una cifra que los sondeos a pie de urna publicados por los principales canales de televisión del país confirman que ningún bando posee de forma automática.
El gran factor gravitante de la contienda ha sido el avance del bloque opositor, encabezado por figuras como Gadi Eisenkot (líder del partido Yashar! y ex jefe del Estado Mayor del Ejército), Naftali Bénet (Beyajad), Yair Golán (Los Demócratas) y Avigdor Líberman (Israel Beitenu). En conjunto, las fuerzas de la oposición lograron superar al bloque oficialista, situándose en una franja de entre 52 y 53 escaños.
Ante este panorama de virtual empate técnico con inclinación opositora, los referentes de la oposición han salido a marcar el pulso político del país. Gadi Eisenkot dio prácticamente por finiquitado el mandato de Netanyahu, al que calificó como el responsable de la profunda desconfianza generada tras el quiebre de seguridad del 7 de octubre. Asimismo, Eisenkot se arrogó la tarea de iniciar gestiones inmediatas para conformar una alternativa de gobierno de carácter sionista y estatal. En la misma línea, el ex primer ministro Yair Lapid sentenció que los resultados reflejan una derrota dura y un colapso total para la coalición gobernante, señalando que los ciudadanos han exigido un cambio de rumbo urgente.
Ahora, el futuro institucional de Israel queda en manos del presidente del país, Isaac Herzog, quien tendrá la potestad constitucional de encomendar la compleja misión de negociar alianzas y formar un ejecutivo estable en un parlamento profundamente fragmentado.
