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Remontada épica e histórica en Brasil: Lula da Silva derrota a Flávio Bolsonaro, asegura un cuarto mandato y frena el avance de la extrema derecha en Sudamérica.

Con un 51,76% de los votos en una segunda vuelta de infarto, el líder del PT logra dar vuelta el proceso electoral y corona su carrera con una victoria decisiva para la estabilidad institucional y progresista de la región.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil tras vencer en el balotaje a Flávio Bolsonaro con el 51,76% de los votos, frente al 48,24%, con el 99,8% de las urnas escrutadas. La diferencia fue de unos 4,3 millones de votos, según el conteo oficial del Tribunal Superior Electoral.

Una remontada inédita. En la primera vuelta del 4 de octubre, Lula quedó segundo con 45,16% de los votos, por detrás del 47,03% de Bolsonaro. Es la primera vez desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) que un candidato que quedó segundo en la primera ronda gana la segunda. El triunfo llegó tras una jornada caótica: un juez del Supremo extendió la votación por dos horas a pedido de ambos candidatos, lo que dejó abierta la posibilidad de impugnaciones.

El mapa regional. Desde abril de 2025, elecciones en Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile, Costa Rica, Colombia y Perú dieron victorias a candidatos de derecha o centroderecha. En ese contexto, la victoria de Lula deja a las dos naciones más pobladas de América Latina, Brasil y México, con gobiernos de centroizquierda. CNN lo describe como un revés mayor para el movimiento bolsonarista.

Las consecuencias para Brasil y la región

1. Un contrapeso a la influencia de Washington. El analista Rosendo Fraga sostuvo antes de la elección que un cuarto triunfo de Lula neutralizaría la influencia de Trump en Sudamérica, mientras que su derrota dejaría a la mayor parte de la región bajo la órbita estadounidense. Washington impulsa el “Escudo de las Américas”, una alianza orientada a combatir el narcoterrorismo y contrarrestar a China.

2. Autonomía en política exterior y comercio. Flávio Bolsonaro defendía su cercanía con la Casa Blanca y mejores acuerdos con la administración Trump, incluso en minerales críticos. Lula, en cambio, apostó por el multilateralismo, los lazos con el Sur Global y con China (principal mercado exportador de Brasil), y por oponerse a los aranceles de Trump en nombre de la soberanía. CNN en Español resume que Brasil permanecerá como contrapeso a la visión de Trump para el hemisferio.

3. Control sobre recursos estratégicos. Brasil estima que sus reservas de tierras raras alcanzan hasta 21 millones de toneladas, segundas después de China. Mauricio Monge, de Oxford Economics, anticipaba que un gobierno de Bolsonaro buscaría inversión privada para explotarlas, mientras que uno de Lula preferiría administración pública o un esquema mixto.

4. Estabilidad institucional. Lula presentó la elección como una defensa de la democracia frente a un Bolsonaro que prometía buscar una amnistía para su padre, hoy bajo arresto domiciliario por intento de golpe. Con Lula en el Ejecutivo, esa promesa pierde su principal vehículo político.

La reacción ción de Trump

Trump cuestionó el resultado sin entregar pruebas y afirmó que se aplicó el “manual de Joe Biden”. Antes de la votación, había dicho que observaba la elección sin respaldar a ningún candidato.

Los límites de la victoria

El triunfo no cierra la disputa. Casi la mitad del electorado respaldó a Flávio Bolsonaro, lo que confirma una derecha radical con organización y arraigo social. Tras la primera vuelta, Tendências Consultoria advertía que el Congreso tiene una configuración predominantemente de centroderecha, lo que condicionará la agenda legislativa. La seguridad y el costo de la vida fueron las principales preocupaciones del electorado. Y la victoria ofrece al progresismo latinoamericano una referencia electoral, pero no una fórmula universal.

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