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Qué puede y qué no puede hacer ahora el Congreso demócrata contra Trump

Investigarlo a él y su familia, citar a su gabinete, frenar el presupuesto de la guerra, Investigar a magnates como Elon Musk, sí. Revertir aranceles o terminar con Irán por decreto, no: el veto presidencial sigue en pie.

Los demócratas ganaron el control del Congreso de EE.UU. tras arrebatar a los republicanos escaños de la Cámara y el Senado en Texas, Carolina del Sur, Iowa, Michigan y Kansas. Es la primera vez en 20 años que un presidente republicano pierde ambas cámaras, algo que no ocurría desde George W. Bush en 2006. Según el conteo de AP citado por Al Jazeera, los demócratas llevan 228 escaños de la Cámara y lideran en otros 34, mientras que en el Senado suman 54 bancas y lideran en una más. El recuento aún no está cerrado.

Del control al escrutinio: lo que viene en la Cámara

El mayor cambio es institucional. Los demócratas tendrán gavillas de comisión, poder de citación y capacidad de demandar al gobierno en tribunales, herramientas que no tenían en la minoría. Según un reportaje de CNN previo a la elección, los blancos prioritarios son la guerra con Irán, el proyecto del salón de baile de la Casa Blanca, los negocios de la familia Trump y el manejo gubernamental de los archivos Epstein. En el caso Epstein, el demócrata Robert Garcia, quien encabezaría Supervisión, quiere entrevistar al presidente y a la primera dama, además de al vicepresidente JD Vance y a la jefa de gabinete Susie Wiles. También busca interrogar a Jared Kushner y a familiares de Trump por sus negocios. Jamie Raskin, que presidiría Judicatura, ya investiga presuntos tratos corruptos de contratos públicos en la firma de capital de riesgo de Donald Trump Jr. y la política de indultos del gobierno.

Un juicio político, sin embargo, no es la prioridad inmediata. Raskin sostiene que las probabilidades de condena en el Senado son mínimas, y varios legisladores prefieren primero construir el caso mediante investigaciones. Algunos analistas, como Scott Lucas, de University College Dublin, no descartan un tercer impeachment por la guerra. Es una hipótesis, no un plan oficial.

Irán y Venezuela: poder de la billetera, no de la derogación

Trump lanzó la guerra contra Irán junto a Israel en febrero sin autorización del Congreso. Los demócratas pueden usar su control presupuestario: el actual proyecto de financiamiento del gobierno vence el 11 de diciembre, lo que abre una restricción presupuestaria sobre las decisiones militares. Pero los expertos advierten límites. Cortar fondos con tropas desplegadas sería políticamente costoso, y la Ley de Poderes de Guerra requiere una mayoría de dos tercios para superar un veto, umbral que los demócratas no alcanzan. Trump reconoció que Irán influyó en la derrota, pero otro analista advierte que, sin una reelección por delante, podría sentirse “liberado” para escalar.

Sobre Venezuela, el Senado llegó a avanzar en enero una resolución de poderes de guerra tras la captura de Nicolás Maduro, pero el esfuerzo finalmente fracasó. Con la nueva mayoría, el demócrata Adam Smith, que presidiría Servicios Armados, planea investigar la decisión de ir a la guerra con Irán y los ataques estadounidenses a presuntas lanchas de narcotráfico.

Los multimillonarios: el costo de apostar por Trump

El caso más expuesto es el de Elon Musk. Aportó US$ 445,6 millones este ciclo según registros de la FEC hasta el 14 de octubre, con Texas como mayor destino. Más de US$ 200 millones fueron a la carrera senatorial texana, donde el demócrata James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y se convirtió en el primer demócrata en ganar un escaño senatorial por Texas en más de 30 años. Talarico hizo de la influencia de los multimillonarios el eje de su campaña, y Musk fue uno de sus blancos.

Las consecuencias legales y políticas para Musk son concretas. Los demócratas han planteado investigar posibles conflictos de interés que involucran a SpaceX, Tesla y su rol en DOGE; sus empresas obtuvieron varios contratos federales bajo Trump, incluido uno de US$ 5.900 millones para SpaceX. Representantes demócratas ya reclamaban en octubre investigaciones sobre sus contratos como CEO de SpaceX y sobre su trabajo al frente de DOGE. Texas alberga además Starbase, la sede de Tesla y otras operaciones suyas, lo que lo expone al escrutinio regulatorio local.

Otros empresarios cercanos a Trump también se mueven. Según un informe de Benzinga, Meta, Palantir y Paramount Skydance buscaron acercarse a los demócratas ante la posibilidad de que cambiara el control de la Cámara. El Wall Street Journal, según Raw Story, informó que ejecutivos donantes de Trump anticipaban represalias, aunque esperaban que el gobierno bloqueara los pedidos de supervisión demócratas. El líder demócrata Hakeem Jeffries prometió “responsabilizar a cada miembro del cártel de Trump”.

Los límites del nuevo poder

Aun con ambas cámaras, los demócratas no pueden revertir por sí solos las políticas del presidente: sin dos tercios no superan un veto, y el gobierno puede invocar privilegio ejecutivo ante las citaciones. Los propios legisladores anticipan por ello recurrir a solicitudes al sector privado y a testimonios de denunciantes. El nuevo Congreso se instala el 3 de enero de 2027.

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