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Seis regiones de Chile ya están en recesión técnica: Antofagasta y O’Higgins suman cuatro trimestres seguidos de caída

El informe de PIB regional del Banco Central muestra que el norte minero arrastra a la economía nacional, que se contrajo 0,2% en el segundo trimestre, y solo Atacama crece por encima del 8%.

La heterogeneidad de la economía chilena volvió a quedar expuesta con el informe de PIB regional del Banco Central: durante el segundo trimestre de 2026, siete de las dieciséis regiones cerraron con producto negativo, en línea con la contracción nacional de 0,2%. Pero lo más preocupante está detrás del dato: seis regiones ya acumulan dos o más trimestres consecutivos de caída, es decir, están técnicamente en recesión.

Las seis son Arica y Parinacota, Antofagasta, O’Higgins, Biobío, Aysén y Magallanes. De ellas, dos llevan cuatro trimestres seguidos bajo cero: Antofagasta (-6,3% en el trimestre, por la menor producción de cobre y la construcción) y O’Higgins (-4,2%, también golpeada por la minería del cobre y el menor consumo de los hogares). Arica y Parinacota se contrajo 4,9% por la industria y la pesca; Biobío cayó 3,0% por la industria pesquera, la generación eléctrica y la construcción; Aysén retrocedió 4,2% por la acuicultura; y Magallanes, 1,9%, por las mismas causas, sumando ya tres trimestres en terreno negativo.

Tarapacá (-4,5%, por la minería del cobre) también anotó un trimestre negativo, aunque tras un primer trimestre expansivo de 6%, lo que la deja fuera de la recesión técnica.

El contraste nítido del trimestre es la Región de Atacama, que creció 8,3% —el mayor alza del país— impulsada por la mayor extracción de oro y plata. En el centro, Valparaíso avanzó 1,7% (refinación de combustibles), la Región Metropolitana 1,6% (servicios y comercio) y Coquimbo 0,9%. En el sur, Maule (+0,7%), Ñuble (+1,1%), La Araucanía (+0,7%), Los Ríos (+1,6%) y Los Lagos (+1,1%) también estuvieron en positivo.

El propio Banco Central señaló que la macrozona norte fue la principal responsable de la contracción nacional, parcialmente compensada por el desempeño de la Región Metropolitana. La construcción, por su parte, incidió negativamente en la mayoría de las regiones.

Para Pablo Müller, director del magíster en desarrollo económico de la Universidad Autónoma, la lectura es clara: varias economías regionales llevan varios trimestres consecutivos cayendo, lo que configura «una debilidad más persistente que un fenómeno puntual». El desafío, agregó, es recuperar inversión y avanzar hacia matrices productivas regionales más diversificadas.

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