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La burbuja de la abundancia: Banca chilena supera los US$ 4.600 millones en ganancias mientras la economía real rema contra la corriente

Con un incremento real que desafía el estancamiento del consumo y el ajuste de los hogares, el sistema financiero consolida utilidades multimillonarias, evidenciando una profunda brecha con el pulso productivo del país.

Mientras los indicadores macroeconómicos y el pulso de la calle conviven con un clima de cautela, ajuste y menor dinamismo en el consumo, la industria bancaria chilena opera en una galaxia completamente distinta. A septiembre de 2026, el sistema financiero consolidó utilidades escandalosamente boyantes que rozan los US$ 4.616 millones (con más de US$ 4.477 millones de ganancias netas atribuibles directamente a sus propietarios), registrando un crecimiento real del 2,78% en doce meses.

Este escenario dibuja una simetría inversa respecto de la realidad que afrontan las familias y las pymes del país. Mientras el crédito de consumo muestra un estancamiento o claros síntomas de contracción debido a los apremios financieros de los hogares, los bancos multiplican sus ingresos operacionales —los cuales ya treparon hasta los US$ 14.850 millones— gracias a la solidez de sus márgenes de interés y cobros de comisiones.

El podio de los gigantes

El ranking de utilidades demuestra que la concentración del mercado no cede terreno. Solo los tres principales actores privados del país (Banco de Chile, liderando con US$ 976 millones; Banco Santander, con US$ 920 millones; y BCI, con US$ 899 millones) acaparan el 62,4% de todas las ganancias de la industria.

Para ponerlo en perspectiva editorial: estamos frente a un modelo en el que la intermediación del dinero genera excedentes multimillonarios inalcanzables para cualquier sector productivo tradicional, a pesar de que la morosidad general de 90 días o más se empina hasta el 2,36% y de que las provisiones por riesgo de crédito continúan exigiéndole millonarios resguardos a la banca. En definitiva, el engranaje financiero recauda y florece con una salud de hierro, evidenciando una brecha estructural profunda con el ritmo real de la economía chilena.

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