Frenazo económico en mayo: Imacec cae 0,9% y abre duro debate por el impacto del «shock» de combustibles del Gobierno
La contracción de 0,9% interanual revela el fuerte impacto de los costos logísticos en los sectores productivos. La decisión de Hacienda de traspasar de golpe la crisis de Medio Oriente queda bajo la lupa, en momentos donde el petróleo ya perforó sus valores mínimos mundiales.
La luna de miel macroeconómica parece haber llegado a su fin antes de lo esperado para la actual administración. De acuerdo con la información preliminar entregada por el Banco Central, el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente a mayo de 2026 registró una caída de 0,9% en comparación con igual mes del año anterior. La serie desestacionalizada confirmó la tendencia a la baja, contrayéndose un 0,2% respecto del mes precedente.
Si bien el resultado global estuvo fuertemente incidido por una menor producción minera (que arrastró a la producción de bienes a una severa caída anual del 4,7%), las alarmas del mercado se encendieron al analizar el comportamiento de los sectores no mineros y, muy especialmente, las causas subterráneas que están ralentizando el dinamismo local.
El factor combustibles: ¿Un error de cálculo de Hacienda?
Uno de los puntos que genera mayor debate entre los analistas es la eventual vinculación de este frenazo con la política energética aplicada por el Ejecutivo en marzo pasado. En aquel entonces, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, justificó un alza histórica en los precios locales (un salto de $370 por litro en la gasolina de 93 y de hasta $580 en el diésel) modificando el funcionamiento del MEPCO bajo la premisa de un «shock global irreversible» por el conflicto en Medio Oriente.
Sin embargo, apenas dos meses después, el escenario internacional dio un giro en 180 grados. Los precios del crudo han retrocedido con fuerza, perforando incluso los valores previos a la crisis geopolítica, con el Brent rondando los US$ 72 y el WTI en mínimos de US$ 71,92 gracias a la distensión diplomática y una inesperada sobreoferta mundial.
Esta rápida normalización deja en entredicho la estrategia gubernamental de haber traspasado de manera inmediata y «de una sola vez» un impacto de tal magnitud a los consumidores y a la cadena logística chilena. El encarecimiento del diésel golpeó directamente las estructuras de costos del transporte de carga y de los servicios empresariales, sectores que en el informe de mayo reportaron caídas y contrajeron el avance de los servicios generales.
El dato: Mientras la producción de bienes se desplomó un 4,7% anual y los servicios de transporte retrocedieron, el comercio minorista apenas se sostuvo con un crecimiento del 0,8%, evidenciando que el consumo empieza a resentir el encarecimiento de la vida.
La contradicción de las cifras: El relato del «estancamiento»
La publicación de este Imacec negativo también reabre una pugna política y estadística. Desde la cartera de Economía se ha insistido en el discurso de que el país arrastra un «estancamiento desde el año pasado». No obstante, las revisiones de las cuentas nacionales de 2025 muestran una radiografía completamente distinta: el año pasado la economía creció un 2,5%, la inversión privada registró una notable expansión del 8,9% y el consumo de los hogares subió un 2,7%.
En su momento, durante el periodo de campaña y transición, el actual oficialismo adjudicó estas cifras positivas a las «expectativas favorables» por su llegada al poder. Hoy, con la inversión en pausa y un Imacec en terreno negativo, el argumento del letargo heredado pierde fuerza técnica ante los ojos de los expertos.
El desafío para las próximas semanas será mayúsculo. Si bien el MEPCO debería comenzar a proyectar descensos sostenidos en las bencinas debido a la caída internacional del crudo, el impacto del «shock de marzo» ya se traspasó a la UF, a los fletes y a los contratos logísticos, dejando una herida abierta en la actividad económica de mediados de año que el Imacec de mayo se encargó de transparentar.