Otro Imacec negativo frena las expectativas y fuerza a reajustar nuevamente a la baja las proyecciones de crecimiento para 2026
Con un retroceso interanual del 1,0% y una caída desestacionalizada del 0,7%, analistas advierten sobre un «año perdido» en materia de expansión económica e insisten en acelerar medidas de fomento a la inversión.
La economía chilena atraviesa una de sus coyunturas más complejas en el ciclo reciente, presionada por el deterioro simultáneo de sus principales indicadores productivos, laborales y de costo de vida[cite: El Banco Central confirmó una contracción interanual de 1,0% en el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) correspondiente al mes de agosto: La cifra ratifica el estancamiento de la actividad general, condicionado principalmente por un severo retroceso en el corazón exportador del país.
El desempeño del mes estuvo marcado de forma determinante por el comportamiento de la minería, cuya actividad cayó un 17,4% en doce meses. La menor ley del mineral en yacimientos clave, junto con detenciones por mantención no programada y dinámicas climáticas adversas en la zona cordillerana, restringieron fuertemente la extracción de cobre. Si bien el Imacec no minero anotó una expansión de 1,4% —impulsado por la mayor disponibilidad hídrica para generación eléctrica y el desempeño de ciertos servicios informales y de consumo directo—, el impulso resultó insuficiente para evitar que el indicador global cerrara en terreno negativo.
| Indicador Económico | Registro Reportado | Detalle / Causa Principal |
| Imacec General (Agosto) | -1,0% (Anual) | Caída arrastrada por la producción de bienes mineros. |
| Producción Minera | -17,4% (Anual) | Menores leyes de mineral, mantenciones y factores climáticos. |
| Desempleo Nacional | 9,6% (Trimestre móvil) | Presión por baja capacidad de absorción laboral formal. |
| Desempleo Femenino | 10,3% | Brecha estructural ampliada por estacionalidad. |
| Precio Parafina | +$281,8 por litro | Fin del subsidio temporal de contención de precios. |
Deterioro laboral y costo de vida
La desaceleración productiva coincide con un complejo panorama en la fuerza de trabajo. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reportó una tasa de desocupación del 9,6% a nivel nacional, con un impacto desproporcionado en el segmento femenino, donde escaló al 10,3%. A este panorama se suma el desajuste en el volumen de inactivos y desocupados generales, en un contexto donde el sector privado muestra escaso margen para la creación de nuevos puestos de trabajo formales.
En paralelo, los hogares absorben el impacto directo de reajustes en la canasta energética. Tras el término del mecanismo de contención sobre la parafina, el costo de dicho combustible registró un salto de $281,8 por litro. Sumado a incrementos generalizados en las bencinas y el diésel, este factor ejerce presión sobre el presupuesto familiar antes de la consolidación de la temporada estival. Desde las autoridades económicas se ha respaldado la gradualidad de estos traspasos de precios para evitar descalces mayores en el erario fiscal.
Ajustes de expectativas y debate presupuestario
Frente a estos datos, el consenso de analistas y economistas de diversas corrientes ha moderado las proyecciones de crecimiento para el cierre del ejercicio anual[cite: Se proyectan expansiones cercanas al 0,2% o variaciones nulas en el balance definitivo, distanciándose de los escenarios de aceleración previstos a principios de año.
Especialistas señalan que, si bien existen elementos del entorno internacional que afectan el desempeño local, los vientos a favor —como los altos valores internacionales del cobre— no han sido suficientes para movilizar la inversión bruta capitalizable. El debate técnico advierte sobre la urgencia de reimpulsar normativas de flexibilidad laboral, agilización de permisos para proyectos y marcos normativos que incentiven la contratación masiva[cite:
El anuncio del Proyecto de Ley de Presupuesto con un crecimiento acotado del gasto público busca alinear la sostenibilidad de la caja fiscal con las exigencias del escenario actual. Sin embargo, la efectividad del programa dependerá de la rapidez con que las condiciones productivas de base logren reabsorber la capacidad ociosa e impulsar nuevamente los índices de productividad a nivel nacional.
