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La dignidad de una líder global: El respaldo de México y la izquierda chilena a Bachelet tras el bloqueo conservador

El gobierno mexicano y sectores progresistas en Chile destacan la estatura mundial de la ex alta comisionada de Derechos Humanos, lamentando el boicot ideológico promovido por La Moneda.

En un escenario internacional atravesado por intensas presiones geopolíticas y tensiones ideológicas, la ex jefa de Estado chilena Michelle Bachelet puso fin a su postulación para la Secretaría General de las Naciones Unidas. La determinación generó una inmediata ola de solidaridad y cerrado respaldo en sectores políticos de Chile y la región, quienes alzaron la voz para denunciar el adverso entorno institucional en el que se desenvolvió la carrera, marcado por el inédito distanciamiento del propio gobierno chileno liderado por el presidente de extrema derecha José Antonio Kast y la sombra de un veto tácito articulado por sectores conservadores de Estados Unidos.

El comunicado de México: Reconocimiento intacto a una trayectoria de Estado

El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), emitió una posición oficial en la que tomó nota de la decisión de la expresidenta de no continuar en la contienda multilateral. En su declaración, el Ejecutivo mexicano reafirmó de manera categórica su convicción respecto de la solidez moral y el valor diplomático de la candidatura de Bachelet, catalogándola como una figura de liderazgo «incuestionable» para el concierto de las naciones.

Desde el país azteca remarcaron que el proyecto colectivo —impulsado originalmente junto a otras naciones de la región como Brasil— encarnó un esfuerzo sincero por promover los principios de igualdad, inclusión, desarrollo transformador y justicia social que la ex Alta Comisionada para los Derechos Humanos ha representado a lo largo de su carrera pública. Asimismo, la cancillería mexicana valoró la valiente disposición de Bachelet de poner su nombre a disposición para fortalecer un multilateralismo que hoy atraviesa severos cuestionamientos globales.

Un camino marcado por el boicot local y el rechazo en Washington

La candidatura de la exmandataria debió navegar contra la corriente desde sus primeros tramos. El hito decisivo a nivel local ocurrió cuando el gobierno de José Antonio Kast optó por retirar de manera abrupta el respaldo diplomático de la Cancillería chilena, calificando la postulación como «inviable» y quebrando la tradición histórica del Estado chileno de acompañar las aspiraciones de sus exJefes de Estado en organismos internacionales. La determinación de La Moneda fue duramente recriminada por la oposición progresista, que acusó un «fealdad y mezquindad patriótica» motivada por sesgos ideológicos.

A este complejo panorama interno se sumó el sistemático trabajo de lobby realizado por sectores del Congreso de los Estados Unidos y la órbita de Washington, donde parlamentarios conservadores presionaron tempranamente para vetar la opción de Bachelet debido a su irrenunciable defensa de la agenda de derechos de las mujeres y derechos sexuales y reproductivos. Si bien desde la diplomacia estadounidense se evitó calificarlo formalmente como un veto, la falta de apertura para entablar diálogos de alto nivel con la candidata evidenció un muro de contención político que terminó por cercenar las posibilidades reales en el Consejo de Seguridad de la ONU.

«La abrazamos con más fuerza»: La respuesta política y de afecto en Chile

Frente a la noticia, las primeras reacciones en el arco político y social chileno no se hicieron esperar. Diversas figuras de la centroizquierda y de organizaciones de la sociedad civil desplegaron muestras masivas de admiración, afecto y respaldo a la exmandataria bajo consignas como «la abrazamos con más fuerza que nunca».

Diputados, senadores y líderes de colectividades progresistas recalcaron que la dignidad con la que Bachelet llevó adelante la candidatura deja intacto su prestigio global, situando la responsabilidad de este desenlace en la mezquindad de la extrema derecha local y en la rigidez de un sistema multilateral coaccionado por grandes potencias. Paralelamente, destacaron que haber enfrentado este proceso aun sin el soporte institucional de su propio país solo acrecienta su estatura de líder autónoma y comprometida con las causas globales más apremiantes.

Desde el Partido Socialista, el senador Juan Luis Castro fustigó al gobierno de Kast señalando que evidentemente “faltó una política exterior a la altura”. “Michelle Bachelet dio un paso al costado con dignidad. Pero queda una pregunta política que no se puede eludir: ¿Qué habría ocurrido si Chile hubiese respaldado desde el comienzo, con toda la fuerza del Estado, una candidatura de esta envergadura?”, cuestionó. “Su trayectoria internacional está fuera de discusión. Lo que faltó fue una política exterior a la altura“, añadió.

La exministra de la mujer Antonia Orellana también criticó al al gobierno refiriéndose a las recientes declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, en las que afirmó que desde el Gobierno “veían poca probabilidad de éxito” para la candidatura de Bachelet. “Con esta declaración se delata como una persona incapaz de un gesto de nobleza ante una expresidenta de la República de Chile. Su boicot a la presidenta Bachelet va a pasar a la historia de la infamia en política exterior“, aseguró.

Por su parte el senador del Partido Liberal de Chile (PL), Vlado Mirosevic, se sumó a las críticas a través de sus redes sociales. “Michelle Bachelet es un liderazgo luminoso para el mundo y pudo haber sido una gran secretaria general para la ONU en este momento histórico, pero contó con piedras en el camino“, escribió en X. “Una grande, el veto de Trump. Y una pequeña, muy pequeña, el rechazo de Kast. En cualquier caso, debe ser un honor para ella recibir tales vetos”, sostuvo.

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