Cancillería intenta poner un límite al embajador de Israel: nota de protesta por injerencia en asuntos internos
El Gobierno formalizó su rechazo a los dichos públicos de Peleg Lewi y recuerda que la diplomacia no es una plataforma para presionar autoridades ni opinar sobre la vida nacional.
El Gobierno de Chile —a través del Ministerio de Relaciones Exteriores— formalizó este lunes la entrega de una nota de protesta al embajador de Israel en Santiago, Peleg Lewi[cite: La medida diplomática responde a las recientes intervenciones públicas del representante de Tel Aviv, las cuales la Cancillería catalogó explícitamente como una intromisión impropia en la política interna del país.
El detonante directo de este reclamo formal fue un álgido intercambio en redes sociales entre el diplomático israelí y la exdiputada Carmen Hertz. La controversia se originó tras descalificaciones públicas emitidas por Lewi en contra de la expresidenta Michelle Bachelet, situación ante la cual Hertz le recriminó el incumplimiento de los deberes fijados por la Convención de Viena para los jefes de misión diplomática. En respuesta, el embajador desestimó las críticas apelando a una discusión de índole internacional y emplazó a «dejar la victimización», a lo que la exparlamentaria replicó enfatizando que el rol diplomático exige investidura y no el actuar de un opinólogo.
Este enfrentamiento no constituye un hecho aislado. La conducta del jefe de la delegación israelí ya acumulaba tensión en el escenario político chileno. En agosto pasado, Lewi objetó de manera pública una muestra fotográfica sobre la situación en Gaza que tendría lugar en el Teatro Municipal de Viña del Mar, acusando el eventual uso de fondos públicos para promover discursos de odio. Pese a que el municipio aclaró que la actividad carecía de financiamiento local, parlamentarios de diversos sectores —incluyendo al Grupo de Amistad Chileno-Palestino del Senado— instaron al Ejecutivo a exigir el respeto irrestricto al principio de no intromisión en la soberanía institucional del país.
Con este paso, la Cancillería chilena formaliza la fijación de un límite normativo ante la reiteración de emplazamientos públicos por parte del representante extranjero, reafirmando el apego a las convenciones internacionales que regulan el ejercicio diplomático en el territorio nacional.
