“¿Será esta la forma de tratarnos?”: Comunidad Palestina emplaza a Kast por dichos de su embajador en Israel
La colectividad cuestionó que Gabriel Zaliasnik utilizara una tribuna internacional para referirse a ciudadanos chilenos desde su pertenencia comunitaria y pidió al Mandatario aclarar si sus dichos representan una nueva orientación del Gobierno.
Las declaraciones del embajador de Chile en Israel, Gabriel Zaliasnik, sobre el tamaño, influencia y comportamiento político de la comunidad palestina en Chile desencadenaron una nueva controversia diplomática y política. La colectividad respondió con una carta abierta al Presidente José Antonio Kast, cuestionando el rol institucional del representante chileno y advirtiendo sobre lo que calificó como una “estigmatización colectiva” de ciudadanos chilenos por su origen.
El episodio se originó en una extensa entrevista concedida por Zaliasnik al programa estadounidense “Defending Israel”, conducido por David Harris, donde el embajador abordó las relaciones entre Chile e Israel, el antisemitismo, la política exterior del gobierno anterior y la situación de las comunidades judía y palestina en el país.
Uno de los puntos que generó mayor controversia fueron sus referencias al tamaño de la comunidad palestina. Zaliasnik sostuvo que las cifras difundidas han aumentado con el tiempo y cuestionó la existencia de una base censal que permita establecer con precisión cuántas personas de origen palestino viven actualmente en Chile. También afirmó que la colectividad posee una importante presencia política, mediática e institucional.
El diplomático contrastó esa situación con la comunidad judía, cuya magnitud también abordó durante la entrevista, y sostuvo que ambas colectividades históricamente convivieron en Chile en términos relativamente armónicos. Sin embargo, afirmó que esa relación se habría deteriorado durante las últimas décadas, particularmente después de la intensificación del conflicto entre Israel y Palestina.
Zaliasnik vinculó además parte de este escenario con el aumento del antisemitismo y cuestionó el papel de determinados sectores políticos chilenos. En particular, calificó como ideológica la política exterior desarrollada durante el gobierno de Gabriel Boric y sostuvo que las relaciones entre Chile e Israel se tensionaron significativamente durante ese período.
Según el embajador, durante la administración anterior la relación bilateral habría quedado subordinada a una determinada interpretación política del conflicto de Medio Oriente, expresada en decisiones y declaraciones críticas hacia Israel. Frente a ello, planteó como una de sus principales tareas reconstruir los vínculos bilaterales y ampliar la cooperación entre ambos países, especialmente en áreas como innovación, tecnología, inversión y capital humano.
Pero las declaraciones sobre la comunidad palestina terminaron desplazando el debate diplomático hacia un terreno interno.
La respuesta de la Comunidad Palestina
La Comunidad Palestina de Chile reaccionó públicamente y dirigió una carta abierta al Presidente Kast en la que expresó su “profunda preocupación” por las afirmaciones del embajador.
El cuestionamiento central no se limita a las diferencias existentes respecto de Israel o Palestina. La organización sostiene que el problema radica en que un representante oficial de Chile haya utilizado una plataforma internacional para referirse a ciudadanos chilenos desde la perspectiva de una determinada comunidad religiosa o política.
El presidente de la organización, Maurice Khamis Massú, calificó las declaraciones como “estigmatizantes” y sostuvo que resulta inadmisible que un embajador construya, según su interpretación, una narrativa de sospecha sobre compatriotas debido a su origen o posición política.
La carta pone especial énfasis en el lenguaje empleado por Zaliasnik durante la entrevista. La comunidad cuestionó que el embajador utilizara expresiones como “nosotros los judíos” o “el problema que tenemos como comunidad judía”, argumentando que un representante diplomático del Estado debe actuar desde una identidad institucional que abarque al conjunto de los ciudadanos y no desde la pertenencia a una colectividad determinada.
“Su ‘nosotros’ institucional no puede ser una comunidad particular frente a otra”, plantea la misiva, reivindicando que el referente del representante del Estado debe ser Chile en su conjunto.
La organización también rechazó la caracterización que, a su juicio, presenta a los chilenos de origen palestino como una colectividad particularmente numerosa, influyente y potencialmente peligrosa. Para la Comunidad Palestina, esa asociación transforma una discrepancia política en un problema de discriminación colectiva.
El planteamiento adquiere además una dimensión histórica. La comunidad recordó que su presencia en Chile se remonta a más de un siglo y que sus instituciones forman parte de la historia social, económica y cultural del país.
El punto político que ahora queda en manos de Kast
La carta dirigida al Presidente introduce un elemento que trasciende la controversia entre la colectividad palestina y el embajador: exige al Gobierno definir si las declaraciones de Zaliasnik representan solamente una opinión personal o reflejan una nueva orientación institucional.
La Comunidad Palestina enfatizó que no está solicitando que La Moneda adopte su posición respecto del conflicto entre Israel y Palestina. Su petición, según la carta, es más básica: ser tratada como parte de la ciudadanía chilena y recibir del Estado la misma protección que cualquier otro grupo de nacionales.
El emplazamiento adquiere especial relevancia porque Zaliasnik no es un comentarista privado, sino el embajador de Chile ante Israel. Por ello, sus palabras pueden ser interpretadas como parte de la representación que el Estado ejerce en el exterior, aunque sus opiniones no necesariamente constituyan una política oficial del Gobierno.
La controversia, de este modo, instala una pregunta política para la administración Kast: ¿hasta dónde llegan las opiniones personales de un embajador y dónde comienza la responsabilidad institucional que implica representar oficialmente a Chile?
El episodio ocurre, además, en un momento en que el nuevo Gobierno busca redefinir la relación con Israel después de un período de fuertes diferencias durante la administración Boric. Zaliasnik ha planteado precisamente que su misión es contribuir a recomponer esos vínculos y avanzar hacia una relación centrada también en cooperación económica, tecnológica y diplomática.
Sin embargo, esa estrategia puede enfrentar una dificultad adicional si el debate bilateral comienza a trasladarse al interior de Chile y queda asociado a una eventual diferenciación entre comunidades de ciudadanos según su origen, religión o posición frente al conflicto de Medio Oriente.
La polémica también llevó al propio Zaliasnik a lamentar posteriormente aquellas expresiones que pudieran haber resultado ofensivas, asegurando que no tuvo intención de ofender a la comunidad palestina y destacando la relación constructiva existente históricamente entre las comunidades judía y palestina en Chile.
Por ahora, la discusión permanece abierta y tiene dos dimensiones simultáneas: la orientación que Chile pretende imprimir a su relación con Israel y Palestina, y los límites que deben observar sus representantes diplomáticos cuando se refieren a comunidades que, aunque tengan un origen histórico o cultural determinado, forman parte de la ciudadanía chilena.
La última palabra, al menos desde el punto de vista político, queda ahora en La Moneda. La Comunidad Palestina ya formuló públicamente su pregunta al Presidente Kast: si este será el tono con que su Gobierno se relacionará durante los próximos años con los chilenos de origen palestino.
